Recursos humanos

El uso de lo público

Por Maite Pérez Larumbe - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

El Sindicato Médico de Navarra (SMN) informa de que los servicios de urgencias de los hospitales y centros de salud se vacían durante los acontecimientos mediáticos para llenarse nada más acabar estos y de que hay quien va por nimiedades o cuestiones que se podrían resolver de otra forma. Un comportamiento al menos desconsiderado y entorpecedor.

En urgencias, pero con más razón que un santo, acabó el otro día I. Pisó sin darse cuenta una cuña de madera, se le torció el pie, el pie hizo un extraño y se cayó. Al levantarse y echar a andar pensó que se movían las baldosas del suelo, pero como aquel suelo nunca había tenido baldosas, concluyó que el insólito movimiento provenía de los huesos del pie. En fin, que la gracia concluye con operación, yeso, la contrariedad de tener que parar, con todo lo que tenía que hacer el lunes y la semana que viene…

Pasada la primera inmovilidad, preguntó a la enfermera si habría una silla de ruedas para bajar a tomar un café y la enfermera dijo que sí, pero que preguntara en el mostrador, que no hay muchas y se necesitan para trasladar pacientes, que cuando la usara que la devolviera. Que hay quien las privatiza. De dos formas, bien aparcándolas en la habitación para destinarlas a su uso exclusivo, bien llevándoselas directamente a casa, que es una privatización extrema. Que se privatiza de todo: toallas, camisones, fíjate tú. El colectivo de personas privatizadoras lo integra gente lista y gente menos. Un ejemplo, esa persona que ya recuperada decidió anunciar la silla en una web de ventas. Y sacó una foto en la que se veía claramente el cartel del respaldo: General 2ª planta. La web incluye un plano con la localización del vendedor. Le faltó firmar.

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