Mesa de Redacción

10 años después, nuevas sombras

Por Joseba Santamaria - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

La hasta ahora mayor crisis financiera de la historia, que tiene su pistoletazo de salida oficial con la declaración de quiebra Lehman Brothers -la compañía de especulación financiera que puso en marcha esta gran estafa de la crisis-, acaba de cumplir una década. Tras aquella explosión financiera mundial, nos vendieron que la solución era tan simple como refundar el capitalismo. Humanizarel capitalismo proclaman los grandes dirigentes políticos y económicos en las pomposas e inútiles cumbres internacionales. Quisimos entender entonces que la proclama se refería a una regulación de los mercados que habían llevado a las economías internacionales al borde del desastre y a una superación humanista y democrática de las tesis más duras del nuevo neoliberalismo conservador. Como si eso fuera posible. Ni lo han refundado desde 2008 y menos lo van a humanizar ahora. Vueltas y más vueltas a la nada para disimular la imposibilidad de un consenso digno que limitase los efectos devastadores de la especulación financiera, las consecuencias de la imposición de políticas ultraliberales a los países en desarrollo y la explotación desaforada de los recursos naturales del planeta. Hay alternativas económicas y médicas al hambre y la desnutrición. Hay alternativas sociales y políticas al modelo económico dominante -el resultado para millones de personas ha sido la pobreza o el nuevo dogma de trabajar más y cobrar menos-, desde el fortalecimiento de los valores de la democracia y los derechos humanos frente a la usura del máximo beneficio. Hay herramientas, tecnología y dinero para frenar el cambio climático, la crisis energética y alimentaria y otras plagas que asuelan a millones de personas. Pero esas alternativas son peligrosas para el capitalismo del siglo XXI. Por eso vuelven a surgir las sombras que anuncian una nueva crisis. Será otra estafa: la crisis permanente es la tormenta perfecta para que el capital especulativo campe a sus anchas sin control.