Ana Basterra Cossío Asesora de centros de secundaria en berritzegune (leioa)

“La lengua tiene que aprenderse con habilidades, no de forma memorística”

La asesora de centros de Secundaria Ana Basterra habla hoy ante profesionales educativos sobre cuestiones como el proyecto lingüístico. Y cómo abordarlo en un centro

“Yo he utilizado los móviles en el aula, no los quitaría. Pero lo importante es que el profesorado sepa qué va a hacer y poner tiempos”

G. Montañés Patxi Cascante - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - Un proyecto “vivo”, que incluya la situación actual, pero que también marque objetivos y plazos. Que no solo implique a una o dos personas en su elaboración, sino que cuente con participación en un centro educativo. Estas son algunas de las características con las que Ana Basterra Cossío describe a un proyecto lingüístico de centro, que por ejemplo diagnostique qué idiomas se tratan en un centro, cómo se aprenden y cómo se coordina el contenido entre distintas materias.

“Pero es más que eso”, apunta esta bilbaína, licenciada en Geografía e Historia y asesora de centros de Secundaria en el Berritzegune de Leoia, que es similar a los CAP (centros de apoyo al profesorado) de Navarra. Hoy, Basterra impartirá una jornada sobre este tipo de proyectos en la sede de Educación, en Pamplona.

¿Cómo va a plantear al personal de los centros educativos navarros que aborde la preparación de un proyecto lingüístico?

-Parece ser que el departamento de Educación del Gobierno de Navarra quiere plantear la creación de un proyecto lingüístico de centro como algo obligatorio. Pero yo planteo si es una obligación o una necesidad.

¿Cómo explicaría qué es un proyecto lingüístico? ¿Es un reflejo de qué lenguas se ofrecen y cómo?

-También es una declaración de intenciones. Lo que pretendemos es desarrollar la competencia comunicativa de nuestro alumnado. Y eso lo tenemos que trabajar en el centro y no solo en materias lingüísticas, también en las que no lo son. Hay que desarrollar el lenguaje porque, si no, no se es capaz de aprender. Esa declaración de intenciones es ver qué hacemos en el centro, si es apropiado para nuestros alumnos desde el punto de vista comunicativo y, si no, tenemos que modificar comportamientos y actuaciones en el aula. Hay que fijarse en los planes de mejora. ¿Y qué está pasando en mi comunidad [se refiere a la CAV]? Que esos planes son un corta y pega de mejoras que no llegan al aula. ¿Cuáles son los pasos para contar con ese proyecto lingüístico? Tenemos que ver qué objetivos generales tenemos para conseguir un alumnado competente lingüísticamente, buscar una coordinación de cada lengua, un acercamiento entre las lenguas y un trabajo de contenidos en las materias no lingüísticas que, por ejemplo, se estudian en lenguas extranjeras.

¿Cuáles son las dificultades en esa elaboración?

-También hay obstáculos. Por lo menos en los centros de mi comunidad hay direcciones débiles, el claustro se mueve continuamente, hay claustros enfrentados, hay escasa formación entre el profesorado, hay demasiados proyectos o planes mandados por el departamento y los profesores enloquecen sin buscar una hoja de ruta... Por eso espero que aquí el departamento también ponga la lupa en el plan, pero dé formación sobre ello, y que eso llegue al aula.

Hablaba de la necesidad de tener este proyecto. ¿Está ligado al avance de los idiomas en la educación?

-Nosotros tenemos el euskera y el castellano, y luego inglés, francés... y a través de lenguas extranjeras también se aprenden contenidos. Se tiende al plurilingüismo. Por eso hay que ver la realidad sociolingüística del centro, saber a qué lenguas vamos a dar prioridad, en qué lengua va a empezar la lectoescritura... o qué hacemos con alumnado que viene de otros países si tiene problemas con la lengua materna y, además, les añadimos idiomas. Todo ello son decisiones muy importantes para la vida del centro.

Y, teniendo en cuenta el peso del currículo, de las exigencias que hay de dar contenidos, ¿hay espacio para conjugar esos idiomas?

-Pues yo creo que sí. En la educación básica, la obligatoria, podríamos podar currículum. Lo importante es que nuestros alumnos produzcan textos orales y escritos, que aprendan las habilidades lingüísticas y no memorísticamente. Nosotros hemos ido hacia un tratamiento integrado de lenguas de tal manera que se fomenta el reparto de tipología y géneros textuales entre las lenguas y se trabajan conjuntamente. Es más enriquecedor. Imagina: se trabajan los textos narrativos, pero en cada lengua se hace un género textual diferente. Y así se pueden quitar contenidos del currículum.

En una visita anterior a Pamplona, habló sobre las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). ¿La enseñanza de Lengua ha incorporado nuevas metodologías?

-Pues, desgraciadamente, se sigue utilizando el libro de texto como una única fuente de información. Yo no digo que no se utilice, pero que sea como un recurso más. Y hay centros en los que hay iphones o tablets, y cuando les pregunto qué tienen dentro está el libro de texto en formato digital. En Lengua se insiste mucho en la parte teórica, y el alumno aprende produciendo.

Un tema de actualidad es cómo regular el uso de los móviles en los centros. Porque o se prohibe, como en Francia, o bien hay docentes que los utilizan en clase...

-... Yo he utilizado los móviles en el aula. No los quitaría. Mis alumnos no estaban con esa obsesión de mirar los chats, pero, si no, que se queden en una cestita en la mesa del profesor. Pero yo, por ejemplo, los he utilizado mucho para que se grabaran, para hacer entrevistas, para enviarles un correo con correcciones. Es un vehículo más de aprendizaje. Lo importante es que el profesor sepa qué va a hacer con ese móvil y ponga tiempos para ello.