Mezkiritz inaugura una sala de usos múltiples de 120 m2

El local, situado en el desván de la sociedad, se destinará para cursos, exposiciones o proyecciones de películas

Patricia Carballo - Martes, 11 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

mezkiritz - Desde el sábado, la localidad de Mezkiritz cuenta con una nueva sala multiusos en el desván de la sociedad Herriko Txoko que se destinará a diferentes actividades culturales. Se trata de un espacio de 120 metros cuadrados que ha sido dividido en dos compartimentos;por un lado, una sala de reuniones para uso del concejo y de la sociedad, y, por otro lado, un espacio diáfano que pretende albergar cursillos, exposiciones o proyecciones de películas, entre otros. “Era una necesidad para el pueblo. Al final, la sociedad se nos quedaba pequeña y nos decidimos a arreglar la parte de arriba”, afirma el presidente del Concejo, Óscar Saragüeta.

Con un presupuesto aproximado de 25.000 euros, el local ha sido remodelado en cuatro meses a través de una empresa especializada y también con ayuda de los vecinos, que han realizado trabajos de pintura y limpieza en auzolan. El coste ha sido financiado con la colaboración del Concejo y de la Sociedad Herriko Txoko.

HOMENAJE Con motivo de la inauguración, el sábado por la tarde se organizó una exhibición de fotografías a cargo de Carlos Octavio, en la que los asistentes pudieron observar retratos en blanco y negro de personas mayores del pueblo realizados durante las últimas décadas. Posteriormente, se proyectó el documental de Ángel Sánchez Garro Kuxetagileak/ Los cuchareros, que narra el recorrido del último cucharero de Navarra Markos Saragüeta, vecino de Mezkiritz, y después hubo un coloquio activo con la presencia de Aritz Agorreta y Mikel Zalba, dos vecinos que participan en el documental y que intentan mantener vivo el arte de hacer cucharas.

Asimismo, el Concejo quiso invitar al acto a Patxi Izko Barbería, hasta ahora párroco de Mezkiritz, con el objetivo de agradecerle su labor en el pueblo y rendirle homenaje en su despedida. ”Los vecinos están muy contentos con él, nos ha tratado de maravilla y por eso quisimos tener un pequeño detalle de agradecimiento”, confiesa Saragüeta. En efecto, le bailaron un aurresku y le hicieron entrega de una pluma, un pañuelo bordado con el nombre de la sociedad y una placa con una fotografía de los habitantes de Mezkiritz sacada la Ermita de San Miguel.