La Audiencia da ahora por válidos los acuerdos con la banca por cláusulas suelo

Cambia de criterio, como el Supremo, y entiende que esos pactos que impedían reclamar en los tribunales son transacciones
Hay 5.000 demandas en Navarra

Enrique Conde | Oskar Montero - Miércoles, 12 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - La banca siempre gana. Y esta vez no iba a ser menos. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra acaba de cambiar su criterio respecto a los acuerdos firmados entre la banca y los consumidores para no reclamar cláusulas suelo en los tribunales. Si hasta el momento la Audiencia había confirmado la nulidad de tales acuerdos, puesto que la cláusula suelo es nula de origen y se entendía que el acuerdo era un contrato que dependía de dicha nulidad, la Sección Tercera acoge ahora con literalidad abrumadora el nuevo criterio que adoptó el Supremo en abril.

Por entonces, en una sentencia de un cliente de Zaragoza que demandó su acuerdo posterior con Ibercaja para que le fuera anulado el suelo del contrato hipotecario, el Supremo resolvió que aquello no era una novación de contrato, sino que se trataba de una transacción, en la que presuponían que había igualdad de condiciones y conocimientos entre banca y cliente. Ahora, la Sección Tercera de la Audiencia navarra acaba de calcar ese posicionamiento en una sentencia recurrida del juzgado de Primera Instancia 2 de Tafalla, pese a que el acuerdo con Caja Rural de Navarra que aquí se reclamaba, poco o nada tiene que ver con el enjuiciado por el Supremo en primavera. Aquello de juzgar caso por caso, con sus oportunas particularidades, quedará para mejor ocasión. Al dar ahora por válidos los acuerdos con la banca, la Audiencia pone en jaque unos 5.000 procedimientos de clientes navarros que esperan sentencia al respecto.

Conviene recordar que la firma de estos acuerdos se empezó a generalizar en los años 2015 y 2016, cuando las entidades bancarias -en especial Caja Rural de Navarra- se anticiparon a la más que previsible nulidad que la Justicia europea iba a dictar sobre las cláusulas suelo. De hecho, las anuló aplicando la retroactividad total para el consumidor, es decir, que le pagaran lo cobrado de más. Pero los bancos y cajas, antes de ese fallo, fueron citando a sus oficinas a aquellos clientes cuyos contratos hipotecarios contenían cláusulas suelo. Y así, a cambio de no reclamar la misma en los juzgados (y de no abonar nada por lo cobrado de más), el banco ofrecía suprimir dicha cláusula y cambiarla por otra fórmula. En el caso enjuiciado en Tafalla, al cliente de la Ribera Alta le ofreció Caja Rural en 2015 anularle su cláusula suelo, que firmó en 2006, por un interés fijo del 1,75%. El cliente reclamó la nulidad del acuerdo al entender que para firmarlo había sido engañado por la entidad y, aunque se le dio la razón en primera instancia, ahora la Audiencia le da la vuelta a la resolución.

De esta forma, el tribunal sentencia que la cláusula que se litiga “contiene no una novación sino una transacción a la que debemos dar toda validez aunque la obligación preexistente sobre la que existe controversia pudiera ser nula, siempre y cuando la nueva relación jurídica nacida de la transacción no contravenga la ley”. La Sala añade que es necesario examinar si se han cumplido “las exigencias de transparencia en la transacción” y recuerda que, como dijo el Supremo, la firma del documento se hizo en un contexto temporal en el que se conocía la problemática surgida en torno a estas cláusulas, su incidencia en la determinación del interés variable del préstamos y la posibilidad de ser anuladas cuando no se exigieran dichas condiciones de transparencia. “En este contexto es en el que se acuerda eliminar el suelo aceptando los clientes no plantear ninguna controversia jurídica al respecto”, afirma la Audiencia, obviando el desequilibrio entre las partes que se presentaba a la hora de tal firma. La Sala añade que los términos del acuerdo expresamente firmados por la hoy actora son claros y reflejan ese acuerdo entre las partes concluimos estimando el motivo de recurso interpuesto al considerar válida la transacción a la que llegaron las partes no pudiendo por tanto declarar la nulidad de la cláusula”.

Esta sentencia, que la firman la presidenta de la Sección, Ana Ferrer Cristóbal, y los magistrados Jesús Santiago Delgado y Jesús Ginés Gabaldón, se trata de la primera en la que se adopta este nuevo criterio. En abril, antes de la resolución del Supremo, la Audiencia navarra había anulado precisamente los acuerdos con la banca. Por entonces, a diferencia de lo que dice ahora, el tribunal decía que “si la cláusula suelo no hubiera provocado que los clientes pagasen un importe superior por los intereses, no hubieran firmado el acuerdo”. Entonces el agua era clara. Ahora se ve que se ha enturbiado.

CRONOLOGÍA

Octubre de 2017. El Supremo resuelve por vez primera sobre los acuerdos novatorios de la banca por las suelo y da la razón al consumidor. Entiende que si la cláusula suelo es nula, el posterior acuerdo también.

Abril de 2018. La Audiencia navarra determina también la nulidad de dichos acuerdos en una demanda contra Caja Rural.

Abril de 2018. El Supremo cambia su criterio inicial y en un caso contra Ibercaja resuelve a favor del banco, entendiendo que lo firmado por el cliente no fue una novación de contrato, sino una transacción de la que fue debidamente informado.

Septiembre de 2018. La Audiencia navarra hace suyo el pronunciamiento anterior del Supremo, pese a que entre los casos diste un abismo de particularidades. Así, también dice que esos contratos no son novaciones.