López vallejo entrenador de porteras femeninas

“En el aspecto psicológico es más gratificante trabajar con chicas porque expresan mejor sus emociones”

Desde su faceta de psicólogo y entrenador de guardametas, Javier López Vallejo ha conseguido este verano el oro con la selección femenina sub-19 y la plata con la sub-20

M.J. Armendáriz - Jueves, 13 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

pamplona - El 1 de julio salió de Pamplona y regresó el sábado. Ha ido enlazando Europeo sub-19, Mundial sub-20 y las citas de la selección absoluta. Un verano de éxitos de las selecciones femeninas en los que ha participado Javier López Vallejo.

Ha tenido un verano agitado...

-Sí... En junio estuve algunos días con la selección absoluta. El 1 de julio fuimo s al Europeo sub-19 y España fue campeona. Volví el 1 de agosto y el 2 me fui al Mundial sub-20, donde las chicas fueron subcampeonas. Llegué el 25 y el 26 me fui con la absoluta a un par de partidos. Volví el sábado.

¿Cómo se organiza para ser entrenador de guardametas y psicólogo?

-Con la absoluta de chicas sólo voy a ir como psicólogo, aunque he estado tres o cuatro veces con las guardametas, mientras que con el resto de categorías realizo las dos funciones.

¿Cómo surgió la oportunidad de entrar en la Federación Española?

-Estuve en el Alavés con Mauricio Pellegrino hace dos temporadas y la pasada campaña se fueron a Inglaterra, a donde sólo pudieron llevar a la mitad del cuerpo técnico. Estaba esperando el regreso de Pellegrino al Leganés esta temporada, cuando se lesionó un entrenador de guardametas de la selección. Mientras se recuperaba, yo estuve con ellos, hasta junio. Entonces se me abrió la posibilidad de seguir en la Federación o ir al Leganés. Se dieron las circunstancias para continuar en la Federación y estoy muy ilusionado. Todo esto fue de la mano de Rafa del Amo, que fue el que me llamó en un primer momento. Después es cierto que como he sido internacional en todas las categorías prácticamente ya me conocían buena parte de los que estaban.

¿Qué diferencia hay entre desempeñar esa tarea con las selecciones o con un club?

-No tiene nada que ver. Hay cosas del día a día que pueden ser parecidas, como los entrenamientos o el estar a pie de campo, pero otros muchos condicionantes las hacen diferentes, porque todo lo de la selección se condensa en muy poco tiempo y son muchos partidos de gran intensidad física y mental, ya que son Europeos, Mundiales... El trabajo tanto a nivel grupal como individual, como con el cuerpo técnico, es para aumentar la eficacia.

Máxima exigencia en poco tiempo.

-Primero hay un trabajo de evaluación para adivinar qué necesitan tanto a nivel individual como a nivel grupal, y después realizas un diagnóstico o un acompañamiento para dar a cada jugadora las herramientas a medida. A nivel grupal se trata de intentar manipular las variables para aumentar las importantes para según qué contexto. Y a nivel de cuerpo técnico, intentar aumentar la eficacia en cuanto a trabajo en equipo o a nivel de entrenador para que todo esté de la mejor manera para poder liderar.

El psicólogo cada vez está más presente en el fútbol profesional.

-Sí. Creo que el futuro será que cada entrenador lleve a su psicólogo. Luis Enrique ya lo tiene. Para liderar a personas primero nos tenemos que conocer y liderarnos a nosotros mismos. Y en la gestión de grupos hay tantos frentes que necesitas que te filtren información para utilizarla de la mejor manera posible.

¿En qué se diferencia trabajar con chicas?

-Hay aspectos que tienen denominadores comunes, pero hay otros en los que se diferencia bastante. Siento que las chicas culturalmente no han tenido esa disciplina competitiva como han tenido los chicos, pero sin embargo las necesidades que plantean ellas son muy diferentes, en muchas cosas mejor que los chicos. En cuanto a nivel psicológico es más gratificante y más reconfortante. Los chicos llevan peor hablar de emociones y expresarse. Las chicas lo expresan de manera más clara y natural. Además, tienen gran motivación por aprender y por ir mejorando. Su predisposición es muy alta. Por todo eso creo que hay muchas cosas en las que las chicas están un paso por delante de los chicos.

¿Esto indica que el margen de progresión es mayor?

-Para que un trabajo psicológico prospere y sea efectivo, el mérito es del cliente, de las jugadoras en este caso. Los psicólogos somos meros acompañantes y facilitadores para transformar estados de ánimo, sentimientos o emociones que están dentro.

Es difícil de cuantificar la ayuda del psicólogo en los partidos, pero es cierto que los éxitos del fútbol femenino este verano han sido relevantes.

-Obviamente, yo como jugador pude constatar que el aspecto mental era muy importante. Mucho más importante de lo que pensamos. Con sólo psicología no ganas partidos, pero sin psicología puedes perder partidos que con psicología podrías haber ganado. Al final se trata de aportar tu granito de arena y que ellas vayan mejorando y se sientan más capaces, y que sientan que el nivel que pueden dar, puedan darlo de manera regular. Que si tu nivel es un 7, que rindas a un 7 el mayor tiempo posible.

Supongo que tiene que ver con la confianza, la autoestima...

-Sí, eso es. Son variables psicológicas que te ayuden a rendir a tu nivel óptimo. Por eso a veces la falta de psicología hace que aunque tu capacidad esté a un nivel muy alto, por no tener confianza o motivación, no te permitas tú rendir a ese nivel.

¿Cómo es su labor de entrenador de las guardametas en la Federación?

-Esta función está más integrada en el fútbol y está más vista. Hay otro chico que entrenaba al Leganés a los porteros y entre los dos llevamos los entrenamientos de las guardametas: preparación, seguimiento... y lo ponemos en común para su posterior análisis y decisión del seleccionador o seleccionadora para convocar a quien crea oportuno.

Anteriormente no había trabajado con chicas. ¿Le han sorprendido?

-Es cierto que siempre había trabajado con chicos. Siento que el fútbol femenino ha llegado para quedarse. Ha crecido mucho en poco tiempo. Cada vez las chicas tienen más técnica, más capacidad física y el nivel cada vez es más alto.

¿Las guardametas parten con la desventaja de la altura en relación a las dimensiones de la portería?

-Bueno, hasta hace poco era difícil que una chica de 11-12 años tuviera un entrenador específico de guardametas y eso ha hecho que su evolución haya surgido con un déficit de técnica de base. Ese déficit, que podía estar también en chicos, generalmente se podía suplir con velocidad y potencia, cosa que en chicas no era tan acentuado. De todos modos, esto ha ido mejorando y ya muchas guardametas tienen su entrenador en el equipo y eso hace que lleguen a la selección mejor capacitadas.

Vimos en el Mundial sub-20 parar un penalti a la guardameta en un partido decisivo y quisimos ver ahí parte del trabajo de López Vallejo.

-Son aspectos en los que suele haber un seguimiento de las posibles lanzadoras y después ya está la decisión de ella de lanzarse al lado que crea más conveniente. Pero sí que ese estudio, cuando hay un acierto en la portera, suele ser más relevante.

Se maneja mucha información.

-Sí, sí. Tienes una información longitudinal de ciertas jugadoras segmentado en distintas facetas del juego. Conseguir información es sencillo. Más complicado es dar información que se produzca de manera regular, que aquello que enseñes sea muy probable que se vaya a producir.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

-Seguir con las selecciones femeninas y es probable que también esté con los chicos, ya que hasta ahora había dos entrenadores de porteros y uno ha subido de analista con Luis Enrique, así que igual nos tenemos que repartir el trabajo. Tengo contrato hasta el 31 de julio.

Tras su retirada en activo, estuvo en Osasuna como entrenador, psicólogo y en el organigrama del club. Después en el Alavés en el primer equipo. ¿Se imaginaba desempeñando tareas fuera de un club?

-Uno va encontrando oportunidades y retos. Estuve en Osasuna como jugador, como entrenador de categorías inferiores y después como coordinador y psicólogo. Para mí estar en Osasuna ha sido un regalo. He estado siempre encantado pero por circunstancias a mí y a otros dos compañeros nos despidieron a los seis o siete meses de estar allí. Después fui al Alavés de Primera,con Pellegrino, y ahora a la Federación. Uno siempre tiene a Osasuna en mente, pero hay cosas que no pueden ser y estoy contento en la Federación. Como jugador era mi mayor sueño jugar en Osasuna, después trabajar allí era el final, no aspiraba a nada más, estaba contento, pero las cosas suceden y son oportunidades para hacer otras cosas. Uno sigue su camino, pero por eso sigo teniendo mucho cariño a Osasuna.