EL MÁS COMÚN ES EL RÉGIMEN PERMANENTE

Navarra tiene a 228 menores en el programa de acogimiento familiar

Más de la mitad están atendidos por parientes, como abuelos o tíos (147), y el resto por familias ajenas (81) El régimen permanente es el más común (186), seguido del temporal (42)

Leticia de las Heras | Patxi Cascante - Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Pamplona - Navarra cuenta en la actualidad con 228 menores atendidos dentro del programa de acogimiento familiar del Gobierno foral, a los que se suman alrededor de una decena que están a la espera de una familia acogedora que coincida con sus necesidades. Más de la mitad se encuentran atendidos por personas que guardan algún parentesco con ellos, como abuelos o tíos (147), mientras que el resto está acogido por familias ajenas (81).

El recurso, que gestiona la Subdirección de Familia y Menores del departamento de Derechos Sociales y que tiene prioridad prioridad sobre el régimen residencial, tiene por objetivo integrar a menores desprotegidos en un entorno afectivo para posibilitar un adecuado desarrollo físico y emocional de los niños y jóvenes. Según indica el subdirector de la subdirección, Mikel Gurbindo, “la convivencia en un entorno familiar es el contexto más aconsejable para favorecer el desarrollo infantil”, por lo que desde el Gobierno se evita la estancia del menor en una institución salvo que esto no sea aconsejado por sus circunstancias.

El acogimiento familiar es un instrumento clave destinado a menores en situación de desprotección consistente en su integración en una familia hasta que este pueda, si se dan las condiciones necesarias, retornar con su familia de origen. No obstante, según explica la presidenta de la asociación navarra de familias de acogida Magale, Helena Escalada, aunque “la posibilidad de que el menor vuelva con su familia siempre está abierta en estos procesos, es lo menos frecuente”.

Entre los diversos tipos de acogimiento familiar existentes, el más común es el de carácter permanente, que puede extenderse hasta la mayoría de edad del menor por la falta de previsión de que este pueda volver con su familia biológica. Existe también una modalidad de acogimiento familiar de urgencia, en la que los menores permanecen con una familia ajena durante un periodo menor de seis meses mientras se lleva a cabo un proceso de valoración por parte de los servicios sociales para determinar la posible situación de riesgo de desprotección o desamparo y para establecer una medida alternativa. Dentro de este recurso de urgencia se encuentran acogidos cinco niños, todos ellos menores de ocho años.

Desde hace aproximadamente un año, el Gobierno de Navarra cuenta también con acogimiento familiar especializado, un nuevo servicio en el ámbito de la protección de menores dirigido a niños y niñas con necesidades o circunstancias especiales. Para poder prestar este servicio, en el que actualmente se encuentra un menor, los progenitores deben contar con una preparación específica y plena disponibilidad, hasta el punto de poder exigirle a uno de los progenitores que no trabaje. Por este motivo, las familias que prestan este servicio perciben una compensación económica. En el caso de que exista una relación laboral entre el acogedor y la entidad pública, este acogimiento pasa a denominarse profesionalizado.

En total en Navarra hay 228 menores en acogimiento, 147 de ellos (82 niños y 65 niñas) atendidos por alguna persona de su familia extensa, es decir, parientes que no son sus padres, como tíos y abuelos. La gran mayoría se encuentran en acogimiento permanente (125), mientras que 22 tienen acogimiento temporal ante la alta posibilidad de que regresen a su familia de origen. En cuanto los 81 menores que están acogidos en familias ajenas (32 chicos y 49 chicas), 61 se encuentran en acogimiento permanente y los 20 restantes están en acogimiento temporal.

DIFERENTE DE LA ADOPCIÓN A diferencia de la adopción, en el caso del acogimiento familiar los menores no adquieren una relación filial con sus nuevos padres y, por lo tanto, no desaparecen los vínculos jurídicos con su familia biológica. De este modo, la familia de acogida no adquiere la tutela del menor, que continúa siendo del Gobierno de Navarra. Tan solo tienen la guarda y, por lo tanto, la obligación de velar por el menor, tenerlo en su compañía, alimentarlo y educarlo.

En el acogimiento familiar es frecuente además que el menor continúe manteniendo relación con la familia biológica mediante encuentros programados, los cuales pueden estar supervisados por un profesional. Pese a esta vigilancia, desde Magale reclamaron que siempre esté presente la figura de un educador que ayude a la familia a relacionarse de forma sana con el niño.

Según indicó Gurbindo, las características de este sistema hacen indispensable que los padres de acogida muestren disposición de cuidar al menor sin juicios de valor y respetando la historia de éste y su familias. Asimismo, es necesaria la aceptación del acogimiento por parte de todos los miembros que componen al unidad familiar, así como la disposición a favorecer la relación del menor con su familia de origen y colaborar con el retorno a ella su este se produjese.

El Gobierno de Navarra pone a disposición de la familia de acogida a un profesional de referencia con el que poder contactar para resolver los distintos conflictos que puedan presentarse. Helena Escalada alude a la importancia de este apoyo profesional, si bien aboga por que esta ayuda esté disponible las 24 horas los 365 días del año. “Puedes llamarles para que te ayuden con cualquier problema, pero solo en horario laboral”, señala reclamando poder tener una persona de contacto siempre. Asimismo, consideró que desde la subdirección de Familia y Menores debería hacerse un mayor seguimiento de cada caso para asegurar el bienestar el menor.

Además del apoyo profesional, desde las instituciones se ofrece a las familias ayudas económicas para que estas no tengan que soportar toda la carga económica del cuidado del menor. En el supuesto de gastos inesperados producidos por situaciones de crisis o enfermedad o derivados de ortodoncia, tratamientos terapéuticos o ayudas técnicas de los menores acogidos, se conceden también ayudas extraordinarias que cubren una parte importante del tratamiento.

Acogimiento residencial Para aquellos casos en los que la situación de desprotección del menor no permita que este permanezca con su hogar ni sea adecuada su integración en otra familia, existe la opción del acogimiento residencial, que se reserva, salvo excepciones, a niños y adolescentes mayores de 7 años, ya que en edades más tempranas está contraindicado. En la actualidad este recurso atiende a 178 personas en Navarra.

En aquellos casos en los que un menor de 6 años sea orientado a una residencia, la medida no podrá tener una duración superior a tres meses, tiempo tras el cual deberá ser integrado en una familia, ya sea la suya o una ajena si continúa el riesgo de desprotección.

Tipos de acogimiento

Urgente. El acogimiento de urgencia está destinado a niños y niñas menores de seis años, principalmente bebés. Se establece una duración máxima de seis meses, periodo en el que los técnicos valoran la situación familiar y analizan los recursos de atención adecuados.

Temporal. El acogimiento familiar temporal tiene una duración inferior a los dos años, periodo en el que se espera que el menor pueda volver con sus padres. Pasado este tiempo, si el menor aún no ha regresado con sus padres biológicos esta medida es revisable y puede convertirse en acogimiento permanente.

Permanente. El acogimiento permanente puede durar hasta la mayoría de edad del niño o niña debido que se prevé difícil el retorno del menor a su familia de origen.

Especializado. El nuevo modelo de acogimiento especializado está dirigido a niños y niñas con necesidades o circunstancias especiales y debe ser prestado por familias con una preparación específica y plena disponibilidad. Debido a estas circunstancias, las familias perciben una compensación económica por su servicio.