Editorial DE DIARIO DE NOTICIAS

113 millones de razones

La aprobación por el Parlamento foral de las inversiones financieramente sostenibles responde al estricto interés general desde una gestión rigurosa, resultando artificiosas las críticas de UPN-PP y también del PSN

Viernes, 5 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

el Parlamento de Navarra aprobó ayer la proposición de ley presentada por las cuatro fuerzas que sustentan al Gobierno y que consigna 113 millones del supéravit de la Comunidad Foral para un plan de inversiones financieramente sostenibles, básicamente infraestructuras en respuesta a las necesidades planteadas por las entidades locales. La disponibilidad dineraria obedece en general al rigor del Ejecutivo de Barkos en la gestión financiera y particularmente a la eficaz negociación del Convenio Económico, que conllevó que el Estado reconociera un sobrepago de Navarra por valor de 215 millones, que procedió a devolver. Unos fondos que ahora se aplican en estricta observancia del interés general de la ciudadanía navarra -habiendo destinado parte del superávit a amortizar deuda y encontrándose la Comunidad Foral al corriente de pagos- mediante una iniciativa legislativa obligada para que las obras puedan aprobarse este año y materializarse el siguiente. Una previsión temporal seriamente comprometida por la inhibición del Gobierno estatal, que hasta la fecha no ha contestado formalmente a la autorización solicitada por la Consejería de Hacienda al objeto de evitar eventuales conflictos. El relato del consejero Aranburu, cifrando en diez las ocasiones en las que intentó sin éxito contactar con su homóloga Montero y negando que desde el Gabinete de Sánchez se le haya instado la modificación del plan económico-financiero de las inversiones programadas, pulverizó el discurso crítico de la oposición. Sobremanera el del PSN, que ha pasado de exigir el gasto inmediato de lo recuperado por la negociación del Convenio mientras el PP ocupaba la Moncloa a censurar al Gobierno foral cuando la pelota está justamente en el tejado del PSOE. También al desnudo ha quedado la semántica bronca de UPN y del PP, que acusan el Ejecutivo de Barkos de procurar el conflicto con el Estado cuando, al contrario, se ha perseverado a la búsqueda de una interlocución rápida precisamente en defensa del autogobierno como garantía del bienestar de la sociedad navarra y de su pujanza económica. La unidad de acción de las derechas se plasma asimismo en su denuncia de que el plan de inversiones por 113 millones responde a un afán electoralista, una colosal demostración de cinismo siendo expertos en vender humo, con el TAV como paradigma pero también con otros hipotéticos acuerdos que no se llevan al Presupuesto. Cree el ladrón que son todos de su condición.