O todo o nada

Iñaki Anasagasti Olabeaga - Viernes, 5 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 11:17h.

El pasado fin de semana se produjeron cuatro hechos que llamaban la atención: el referéndum sobre el nombre de Macedonia, la amenaza de Ciudadanos, la II Conferencia de Sortu y el Alderdi Eguna. Juan de Ajuriaguerra preside la reunión donde se analiza las enmiendas a la Constitución en 1978 Los ciudadanos macedonios rechazaron, al no alcanzar la participación necesaria en el referéndum, el cambio de nombre de la antigua República yugoeslava de Macedonia. Grecia y Macedonia se lo disputan. No es pues algo baladí ni anecdótico esto del cambio de nombres. Y sin embargo en Euzkadi, un buen día alguien decidió que la designación permitida durante el franquismo, Euskal Herria, sustituyera a Euzkadi dejando a ésta solo encerrada en la CAV sin tener en cuenta que en toda la Administración Aguirre, Leizaola y Garaikoetxea, la Selección de Euzkadi, el nombre de nuestro país fuera Euzkadi, hasta el de la propia ETA (Euzkadi ta Askatasuna), y el grito de los gudaris antes de ser fusilados. Pero hay que dejar claro que Sabino Arana no existió. Y en eso están.

Ciudadanos marcó terreno en un decálogo de diez puntos de los que dos nos afectan. Y lo hacen como su gran oferta a España. Ataque demoledor al Cupo y eliminación de la Transitoria cuarta de la Constitución en lo referente a la posibilidad de que Navarra pueda unirse al resto de Euzkadi. Nunca UCD, ni tampoco el PP, fueron tan beligerantes y agresivos. Mientras damos vueltas al derecho a decidir como un mantra, a pesar de haberlo enunciado Sabino, estamos ante un grave intento colateral de impedir decidir una reunificación vasca, lo que además demuestra que lo logrado por los negociadores constitucionales del PNV en 1978, hace cuarenta años, fue un éxito mientras HB apoyaba a ETA y el Comité Central Socialista Vasco, con Navarra incluida, comenzaba su demolición. Quien vio lejos fue el PNV.Y lo digo y repito porque aquí parecería que los que aciertan son los que se han equivocado siempre.

En Foronda se volvió a celebrar el Alderdi Eguna. A la idea se le dio cuerda en 1977, y vive por sí sola porque toca de cerca a la familia, a la política, al sentirse juntos y fuertes, a la gastronomía y al mensaje. Este año como novedad con una Txosna dedicada a Venezuela que tuvo un gran éxito. Vendimos todas las arepas y tequeños y sacamos un pellizco para enviar medicinas a aquel atribulado país en riesgo de hambruna y sin que Maduro admita declararlo en crisis humanitaria, como se lo pidió la ONU la semana pasada, mientras los venezolanos huyen de aquella dictadura sin alma. Y en la txosna y fuera de ella, había muchos venezolanos que en el desfile fueron muy aplaudidos. El hecho de que el PNV conecte con este colectivo de emigración continua y tan necesitado, es fundamental. Cuando en setiembre de 1977 celebramos el primer Alderdi Eguna en Aralar, ETA había decidido continuar la lucha armada, es decir, el terrorismo. Y cuanto más cruel, mejor. ¿Quién inventó aquello de la socialización del sufrimiento?.

La idea “genial” fue toda una canallada para las inmediatas víctimas y una canallada a la sociedad vasca. Nos esperaban décadas de sufrimiento y de ver envuelto nuestro nombre en una sucia lucha que nada tenía que ver con nosotros sino con unos fanáticos que con capucha y el puño cerrado decían que nos iban a liberar. Toda una” brillantísima” decisión ética y estratégica que nos la vendieron como lo mejor para Euzkadi. Estos “intelectuales” empachados de marxismo leninismo y con el puño en alto nos ofrecieron una Euzkadi socialista, reunificada y euskaldun, a la vuelta de la esquina. Solo hacía falta dejar hacer a los comandos justicieros y poner un cierto número de secuestrados y muertos encima de la mesa y, en una década, viviríamos en la Arcadia Feliz.

El PNV que había acudido a las elecciones de junio de 1977 le dijo a la sociedad vasca que el camino sería largo, duro, sinuoso, lleno de ataques y contratiempos y que delante teníamos muchísimos enemigos, entre ellos a los salvadores de ETA y a quienes le apoyaban pero que la apuesta tenía que ser ética, democrática, política, humana, gradual, y continua. Han pasado 41 años de aquel primer Alderdi Eguna y el EAJ-PNV sigue su camino trazado por Sabino Arana en 1895 sabiendo muy bien lo que tenemos delante y cuáles son nuestros adversarios y enemigos, como lo supimos en 1977, cuando subíamos al Alderdi de Aralar. Familias, trabajo de hormiga, fiesta y respeto. Y la tortilla en la tartera.

La víspera, el sábado viendo la noticia de la II Conferencia en Iruña de Sortu en Donosti y escuchando a su secretario general, Arkaitz Rodríguez, se colige que Sortu sigue tan desnortada como HB en 1977, esta vez, y afortunadamente, sin apoyar a ETA, porque terminaron dándose cuenta de su inmenso error..

Celebraban su segunda conferencia política para decirnos que sin derecho a decidir no hay tu tía, nada de nada. El todo o la nada que dice el Lehendakari, porque se puede seguir avanzando con el pelotón ,sin abdicar un ápice de tu ideología, pero sin que sea imprescindible romper la sociedad en dos, porque como en 1977 ,los del todo o nada, no tienen la brújula en su sitio y creen que eso del abertzalismo es levantar el puño, y lanzar órdagos.. Ese ha sido todo el aporte de esa II Conferencia Política cantando todos al final el himno de los gudaris del PNV, el Euzko Gudariak, que fue un precioso himno de guerra, el de sus 26 batallones, si, pero de guerra y del PNV, no de Sortu. Como gran aporte de esta organización solo pusieron los puños cerrados con mucho donaire. Como en el Coliseo romano. Magro aporte al debate político se sigue viendo en este sector de la sociedad vasca, que solo ha hablado de ETA el sábado en Iruña para revindicar a sus presos, que sí, que tienen que estar lo más cerca de su lugar de residencia, pero sin hacer la menor pedagogía política y sin decir ni una sola palabra sobre lo que fue la barbarie de matar y matar para “liberar” Euzkadi, y del inmenso fracaso cosechado desde 1977 en Txiberta. Dos años después, en 1979, si Sortu hubiera estado en la negociación estatutaria, con su todo o nada, no hubiéramos tenido nada. Por todo lo anterior el contraste entre Iruña (Sortu) y Foronda (PNV) este fin de semana, fue muy elocuente.

El PNV puede sentirse muy orgulloso de sus apuestas. Concierto, Estatuto, Osakidetza, EITB, recuperación del euskera, Guggenheim, turismo, calidad de vida, investigación, desarrollo, máquina herramienta,….eso sí, con los instrumentos estatutarios que hemos tenido, logrados en 1979, aunque sin haber logrado todavía cumplir el estatuto de Gernika, pero superando crisis tras crisis, y poniendo una clausulita al final diciendo que el estatuto no significa renuncia a nuestros derechos.

Pasar de la adolescencia política a la madurez, no es fácil, mucho más cuando se confunde ésta con Maduro, puño en alto y diciendo ese grito tan revolucionario del todo o la nada. Se equivocaron y se siguen equivocando.