sabor a carne a la brasa

La gran familia de Villava en su costillada

Fieles a la tradición, más de 2.000 personas se reunieron ayer en la comida popular Familias y cuadrillas disfrutaron de una cita muy esperada hasta que la lluvia hizo acto de presencia

Imanol Zozaya / Iñaki Porto - Miércoles, 10 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

villava/atarrabia - Si el martes las fiestas de Villava tuvieron sabor a relleno, ayer fueron las costillas las encargadas de ponerles sabor a carne a la brasa. Como es costumbre, entre 2.000 y 3.000 personas se juntaron ayer en el parque Ribed para celebrar la clásica costillada popular.

Desde primera hora de la mañana, los operarios del Ayuntamiento comenzaron a instalar los cerca de 80 asadores que el consistorio villavés pone a disposición de las familias y cuadrillas participantes.

Desde bien temprano, para lograr el mismo sitio de cada año, acudieron Maika, Guru-tze, Mikel y Juan. “Este año nos juntamos 14 personas a comer. Empezamos a comer cuando nuestros hijos eran pequeños, y ahora que son mayores, se apuntan ellos solos”, comentaron. Sobre por qué repiten año tras año, destacaron que “venimos por ver a amigos que no vemos durante el año. Aquí se nota que Villava es en realidad un pueblo. Somos como una familia”.

Quizá ese es el secreto de que los villaveses y villavesas participen cada edición. Pedro y Javi llevan acudiendo, junto a su cuadrilla más de 40 años. Ayer se juntaron 20 personas para comer. “Comenzamos a venir con unos diez años con nuestros padres y ya vamos por los 50”, bromearon. “Esta comida ha sido siempre una comida de cuadrilla, pero hemos abierto siempre los brazos a cualquiera”, explicaron.

Para Ainhoa Sagués, Amaia Urdiain e Iker Andueza, a sus 24 años, la de ayer fue su octava comida. “Venimos porque se vive muy buen ambiente y nos conocemos entre toda la gente y colectivos”, afirmaron.

En cada mesa el menú triunfante fue prácticamente el mismo. Una buena cantidad de costillas, precedidas de un sabroso picoteo, y para terminar algo dulce y café.

Fue sin duda una jornada estupenda para disfrutar en familia como lo hicieron Marta Bravo, Javier Orrio y sus hijos Odei, Ankor y Noha. “Aprovechamos el parón de las clases para cogernos un par de días de fiesta”, afirmó Marta, que participa en la costillada desde que llegó a Villava en 2005.

Además quién quiso pudo inscribirse ayer a la campaña en favor del euskera Euskaraldia, gracias a una mesa colocada en las proximidades del parque. Sólo en Villava ya se han apuntado más de 200 personas a esta iniciativa que se celebrará entre el 23 de noviembre al 3 de diciembre.

Pero todo esto fue hasta que la lluvia decidió no colaborar y arruinó, en parte, la sobremesa de quienes no se pusieron al cobijo de algún árbol o llevaron alguna carpa o toldo. Un final pasado por agua a una de las actividades más esperadas de las fiestas.